jueves, 28 de enero de 2016

Recuerdos de la montaña

Crujieron las hojas, alzaron el vuelo los halcones, definitivamente nos  dejamos embriagar los sentidos con la majestuosidad de ma madre tierra. Gaia, Pacha Mama, nuestra casa nos abrazó ayer uniendo nuestros corazones en una comunión meditativa. Desde nuestra unicidad nos juntamos, nos llenamos de excusas para tomarnos de la mano y disfrutar del sol y la sombra húmeda de la montaña que con amor nos mostró sus caminos. Abriste los ojos a los fulgurantes colores de las hojas y las flores, a las piruetas de las traviesas libélulas, a las apacibles miradas dec las tortugas, a los inquietos y hambrientos peces. Abriste tu ser al embrujo de abstraerse del mundo que hemos inventado los humanos, tan distante y fuera de nuestro real contexto. Gracias por estos espacios de intensas emociones, desde círculos apacibles de cielos azules y cadenciosas palmeras, hasta segundos de vida intensa, profunda, infinitamente significante. Gracias por despertar conmigo y llenarme de tu dulce cariño. Ese que puedo ver como florece en tu cada minuto que compartimos. Gracias por tu paciencia, se que soy un poco impulsiva a veces... Sale lava del volcán de mis sentimientos... Gracias por existir a mi lado y gracias por darnos la posibilidad de soñar juntos o separados... Te quiero mucho.

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