Bailaba ya lejos de tus besos, absorta en la inimaginable realidad que inexorable nos alegra con sus miles de tareas.
Caminaba plácida sin tus manos que llenan de calor la piel que tocan por que ponen a hervir cada célula.
Dormía sin soñar, sin sobresaltos, sin sudar tu lejana imagen de amor.
Pero todo cambia...
Una y mil veces cambiaremos hasta que el hálito se nos escape por los poros cansados y sólo entonces haremos el último cambio hacia la inercia universal...
Sólo hasta entonces seguiré cambiando como nadador incansable en las aguas del amor...