La vida constantemente nos reta, mirándonos a la cara se burla de todas aquellas falsas seguridades que atesoramos en nuestras entrañas.
Qué ficticia seguridad la que nos acompaña, la mayoría de los eventos parecen tener la permanencia de una improvisación de blues, que estúpido es creer que se es dueño de las composiciones de la vida, por más que se planee, por más que se calcule, por más que se siga un detallado plano, cada creación, cada obra, cada paso que damos por el sendero está irremediablemente subyugado a la ley de lo inesperado, de lo impredecible...
Control? Qué palabra tan graciosa y vacía. En los libros la enseñan, nuestros padres la predican, todos la deseamos, pero en realidad existe?
Control? Qué palabra tan graciosa y vacía. En los libros la enseñan, nuestros padres la predican, todos la deseamos, pero en realidad existe?
Hasta ahora no la he visto pasar...
...pero tal vez es precisamente esa la mágia que evita que salte de la ventana más próxima a mi tristeza. Aquella entrañable incertidunbre que abre las puetas cada vez que caigo de rodillas ante la impotencia inherente a nuestra condición humana, la cautivadora pregunta:
...pero tal vez es precisamente esa la mágia que evita que salte de la ventana más próxima a mi tristeza. Aquella entrañable incertidunbre que abre las puetas cada vez que caigo de rodillas ante la impotencia inherente a nuestra condición humana, la cautivadora pregunta:
Y si...?
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La invisible mujer que nos abraza con su amor de madre y limpia nuestras lágrimas cuando ya no vemos los colores del mundo, la mano indeleble dibujada con el viento que arremolina las hojas de los árboles que bailan en las aceras, las melodías nuevas y propias que nos acompañan en el silencio de un mundo que grita desesperación y soledad.
La hermosa sorpresa del presente que se desliza como el agua entre los dedos de quien pretende capturarla, la maravilla de un futuro que no existe más que en nuestras mentes, cual música inimaginable que rebota en las profundidades de las neuronas que como estrellas refulgen de energía vital en los sueños de algún transeunte desprevenido de la vida, buscando cada intante el secreto de sus ojos para amarla cada instante y susurrarle palabras que no se las lleve el viento...
Corre, vuela, grita, sorpréndete!
Solo permanece lo que se escribe en el alma...