martes, 30 de agosto de 2011

Cuento para no dormir...

A Sarita siempre le habían dicho de los peligros de enamorarse, tantos miedos le habían contado que los dedos ya no le alcanzaban. 
Pero Sarita no tenía miedo, ella anhelaba intentarlo. 
Entonces, se dio a la tarea y se durmió pensando,
Soñando con príncipes y con fantasmas...
Sarita era una niña muy terca, nunca escuchaba a la primera. 
Su abuelito siempre la había regañado. Qué pasa Sarita que no crees en palabras? 
En las noches Sarita tejía ilusiones que vestía en las tardes soleadas. 
En las mañanas cosía canciones que la arropaban cuando las nubes la enfriaban.
No llores Sarita, no endurezcas tu alma. 
-La dulzura (no) se escapa-
Son aquellas cicatrices que adornarán la espera, el caparazoncito que ahora llevaba.
Ya Sarita no quiere estar triste.
Ya había aprendido lo que tanto soñaba.
Al fin había amado y era libre. 
Había dejado ir lo que más deseaba...



viernes, 19 de agosto de 2011

蜃景 (Fata Morgana)

Despiértate amado,
déjame susurrarte canciones, 
regálame luz en tus ojos
para fundirte en mi espejismo.

Quiero contarte una historia.
Recuerdas aún cuando eramos chicos?
Yo miraba por una ventana al jardín,
había iguanas en los techos,
había loros en las palmas.

Quiero que me cuentes que había tras tu ventana.
Soñaste alguna vez ser un gato en el tejado?
Sentiste lo que el ave que alegraba con su canto?
No te aflijas más por tantas nubes, ven y vuela en lo profundo de un nuevo paraíso...

...Más que puntitos, son tus dedos diez pinceles,
déjalos desatarse tras los bellos deseos...

Despierta amado mío,
despiértate y dibuja conmigo.




Luna Kittens (Cuento para dormir)

Una noche que la niña no se dormía, Juana le contaba historias cayendo entonces la madrugada. 
Fue allí cuando Juana recordó de un sueño, que en los árboles de la avenida los canarios se disfrazaban de hojas para que los gatos de Luna no se los comieran...
...De este modo inició entonces con aquella olvidada canción, escrita años antes cuando Juana se empinaba en la ventana para alcanzar a ver el granizo que caía del costal de San Pedro. Ella estaba segura que esas eran bolitas de naftalina sin olor que las polillas del cielo dejaban caer para poder comerse la seda de las nubes.
Así esas noches, la pobre Luna con frío llamaba a sus gatitos para que la calentaran. Pero que descuidada! Luna había derramado en su firmamento toda la vía láctea que escurría hasta las copas de los árboles donde dormían ya los canarios... 
...Pobres incautos! 
Los golosos gatitos como fulgores de luz, bajaron iluminando todo.
Asustados entonces los canaritos, no tuvieron  más remedio que disfrazarce de silenciosas hojitas amarillas y bailar en las noches con la brisa...
...Que gatitos más traviesos los que duermen en las noches con Lunita...