jueves, 28 de enero de 2016

Que rico bacilón

Me desperté después de una siesta de aquellas que te hacen sentir pecaminosamente satisfecho y sonaba un bacilon cubano bien rico en la radio, cerré mis ojos y estaba tu sonrisa, tus grandes dientes y tu cabello desordenado. Abrí los ojos de mi parpadeo y pensé que podía dibujarte sonriendo, volví a cerrarlos, sí, aquí estás, aquí te llevo.
Que caprichosa es la mente hunana, por más que tenemos la ilusión de poder, no logramos controlar el curso de nuestros propios sentimientos.

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