jueves, 13 de septiembre de 2012

Oye tú sabes una cosa...

Cantar, saltar, reir, llorar, gritar, cuantas palabras imagine dejan de transmitir toda la fuerza que me gustaría imprimir en cada segundo que pasamos juntos. Tu sonrisa hace que me cuestione el ritmo adecuado para pronunciar cada llamado, cada entrega. 
Intentando no cometer una y mil veces los mismos errores al reescribir en el cielo el amor que se teje con nubes de risa y soles que acarician bajo a ropa. Te quiero. Es simple, es complicado. 
Sencillamente te quiero sin motivos de peso, sin razones de fondo, tal vez por la simple delicia que otorga la historia de tu imaginación que inventa segundos amarillos, verdes y azules. 
Te quiero naturamente  y cada día que pasa el hilo da más vueltas y parecemos trompos bailando en la polvorosa tierra que me crió con la calentura del mañoco y el casabe untado con ají y sal para acompañar el ajicero que se refresca con la yucuta de tus besos. Yo creo que todo es por esa calentura pegachenta de olor a pasto cortado revuelto con maleza y tierra mojada que tanto extraño. Esa temperatura tropical impredecible que en tus ojos desconozco mientras me llevan a soñar con montañas de selva negra y nieve brillante bajo tus pestañas de marzo que nacieron para verse un día en el reflejo de mis almendras. No crees que es increíble como dos seres de mundos distintos, distantes y errantes terminan siendo amantes de los secretos de la humanidad?
Te quiero, en el idioma que prefieras, bajo los parámetros que sean necesarios, te quiero.
Hoy vi la duda en tu nariz, las arrugas que se formaron en ella me contaron como guardabas silenciosamente una tormenta bajo tus blancos dientes de koala que come duraznos riendose de su propia historia, mientras su cabeza se escapaba por entre las vetas de las cercas lógicas tan inútiles a las inmensas corrientes de sentimientos cargados de caballitos de mar briosos y furtivos.
A pesar de que te quiero, será suficiente como te quiero?
El silencio que queda entre las palabras que nos regalamos llenas de buenos deseos, pesa como inmensos abismos. Sólo te pido que acordemos con qué llenarlos. No estamos solos, estamos ahí para darnos una mano, un brazo, un pedazo de todo lo que haga falta, al menos yo, así te quiero.
Dulces sueños :)

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