En el que todos hablan, se dicen cosas que no entienden ellos mismos y hay tanto ruido a mi alrededor que no alcanzo a oír lo que siento.
No logro entender que intenta decirme este vacío que ha vuelto a mi, es un silencio interno conocido, un viejo amigo que ha vuelto a saludar.
Hay tantas diferencias que no veo entre lo que supone esta bien y está mal. Tantas distancias que no logro salvar entre tus ojos y los míos que ya no sacan chispas cuando se encuentran. Será que realmente ya es hora de despertar.
Despierta, despierta!
Y sin embargo ella permanece inmóvil como si su alma hubiera sido secuestrada por un ejercito de mentiras armadas con sueños rotos de papel incandescente.
Ya no hay lindas canciones de amor, ya no hay espacios de intensa conexión ya no quedan más que largos minutos que separan las orillas de nuestros territorios mentales, ensanchando el inmenso mar de la indiferencia.
Bon Voyage...
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