Partidos sobre la arena, sobre la mar, sobre la lluvia
Retozando entre los borrosos recuerdos de aquellos paraisos distantes que la vida nos regalo en un sueño que eternamente se repite en el telón de cuarto oscuro de mi mente.
Bailan entre mis neuronas los átomos de tu presencia, de tus sonrisas efímeras.
Te esperaba y al fin llegaste, con el otoño, con las hojitas amarillas y cafés, con las ramitas desnudas como flaquitas iluciones...
Cuanto amarillo que me hacía sonreir contando eras pasadas de dinosaurios entre los cuidados jardines hasta los inmensos parques llenos de realidad.
Gracias, gracias por la luna llena que daba una liviana claridad sobre la azotea de los muertos que nos contaban historias.
Gracias por el sol que besaba mis cachetes de manzana jugosa mientras nos sentíamos una sola carne de sueños cumplidos.
Gracias porque cuando estás cerca creo que todo puede pasar y fuertes olas golpean todo mi cerebro lavando los miedos y alegrando las ganas de crear melodías infinitas que te muestren un poco del amor que hemos hecho florecer en nuestras almas.
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