sábado, 9 de abril de 2011

Herbst und Winter

Sag bitte nicht auf wiedersehen... 

Mientras Invierno miraba distante y sus ojos de cristal se perdían en la inmensidad de aquel rojo atardecer, Otoño dejaba caer sus rojizos cabellos, llenos de hojas y recuerdos marrones como sus ojos de avellana que interrogaba al silencio de Invierno...
Solo los besos rompían el frío que poco a poco se iba abriendo camino como el hielo sobre los un día soleados campos, que llenaron de risas aquellos solitarios corazones.
Invierno, sentía como los copos empezaban a nacer en lo que antes fueran cálidas gotas de rocío que jugueteaban en las ahora cobrizas ramitas de romero. Ya no habría rojos, amarillos ni naranjas, ya el gélido abrazo se avecinaba sobre los suaves y a la vez turbulentos recuerdos.
La lluvia incesante y los jirones del destino despeinaban el corazón de otoño, su vestido de flores marchitas y hojitas de papel mache desprendían las ilusiones que se congelarían bajo los otrora tibios lagos de azul profundo... Sus ojos de avellana estaban llenos de nubes donde invierno Intentaba ver los reflejos del sol que moría en el horizonte.

Entonces, en aquel instante efímero, recordaron...
...Recordaron que las semillas de avellana que vivían en los ojos de Otoño esperarían la llegada de la primavera...
...Recordaron que es el amor que llueve desde la transparencia de Invierno lo que permitiría que los campos recobraran los colores extraviados...
...Recordaron que no hay distancia ni tiempo cuando se cree y se lucha...
...como las semillas...

... Así, al fin tomados de las manos, se dieron el ultimo beso. 
El sol se ocultó tras los árboles caobas que bailaban con la canción del alma de Otoño y en tanto, Invierno se sentaba en el cielo mientras despeinaba las hojitas rojas que Otoño le había regalado...

                                                                                    Autumn Sunset Noel Skibav

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